domingo, 27 de febrero de 2011

Ruben Dario ( Metapa 1867 , León, Nicaragua 1916 )



Lo fatal

A René Pérez

Dichoso el árbol que es apenas sensitivo,
y más la piedra dura, porque esa ya no siente,
pues no hay dolor más grande que el dolor de ser vivo,
ni mayor pesadumbre que la vida consciente.

Ser, y no saber nada, y ser sin rumbo cierto,
y el temor de haber sido y un futuro terror...
Y el espanto seguro de estar mañana muerto,
y sufrir por la vida y por la sombra y por

lo que no conocemos y apenas sospechamos,
y la carne que tienta con sus frescos racimos,
y la tumba que aguarda con sus fúnebres ramos,
!y no saber adónde vamos,
ni de dónde venimos...!

domingo, 20 de febrero de 2011

Manuel Bandeira (Recife1886, Rio de Janeiro1968)



El bicho

Ayer vi un bicho
en el basurero del patio
buscando comida entre los deshechos.

Cuando encontraba algo,
no examinaba ni olía:
tragaba con voracidad.

El bicho no era un perro,
no era un gato,
no era un ratón.

El bicho, Dios mío, era un hombre.

Traducido por Juan Manuel Inchauspe

O Bicho

Vi ontem um bicho
Na imundície do pátio
Catando comida entre os detritos.

Quando achava alguma coisa,
Não examinava nem cheirava:
Engolia com voracidade.

O bicho não era um cão,
Não era um gato,
Não era um rato.

O bicho, meu Deus, era um homem.

domingo, 23 de enero de 2011

Denise Levertov (Inglaterra, Ilford,1923 -E.E.U.U., 1998)





 

El nombre equivocado

Se habla del arte de la guerra,
pero las artes
extraen su luz del pozo del alma
y la guerra
seca el alma y saca su poder
de una tierra baldía negra y en llamas.
Cuando Leonardo
puso su genio a concebir
máquinas de destrucción, no actuaba
al servicio del arte,
suspendía
la vida del arte
sobre un abismo,
como quien sostuviera
a un chico por la ventanilla de un avión
a nueve mil metros de altura.
 
Traducido por Sandra Toro


Misnover

They speak of the art of war, 

but the arts 
draw their light from the soul's well, 
and warfare 
dries up the soul and draws its power 
from a dark and burning wasteland. 
When Leonardo 
set his genius to devising 
machines of destruction he was not 
acting in the service of art, 
he was suspending 
the life of art 
over and abyss, 
as if one were to hold 
a living child out of an airplane window 
at thirty thousand feet.


La vigilia

 

Cuando los ratones se despiertan
y salen a hacer su trabajo de buscar
la vida, las migas de la vida,
yo me siento en silencio en el cuarto de atrás
intentando calmar mi mente de su parloteo,
rumores y sucesos, y encontrar
vida, migas de vida, para nutrirla
hasta que, replegado en la quietud,
desde el santuario del desorden
el dios animal        habla         Ay,
pobres ratones— No dejé
nada para ellos, ni pan,
ni grasa, ni un plato sin lavar.
Vayan por las paredes a otras cocinas;
acá hagamos silencio.
Voy a sentarme en vela
a esperar al Gato
que con lengua humana
profiere oráculos inhumanos
o con sus garras, abre delicadamente
las cajas chinas, cada una de las cuales
contiene el Mundo y su sombra.

Traduccion de  Sandra Toro

The Vigil

When mice awaken
and come out to their work of searching
for life, crumbs of life,
I sit quiet in my back room
trying to quiet my mind of its chattering,
rumors and events, and find/
life, crumbs of life, to nourish it
until in stillness, replenished,
the animal god within the
cluttered shrine speaks. Alas!
poor mice – I have left
nothing for them, no bread,
 no fat, not an unwashed plate.
Go through the walls to other kitchens;
let it be silent here.
I’ll sit in vigil
awaiting the Cat
who with human tongue
speaks inhuman oracles
or delicately, with its claws, opens
Chinese boxes, each containing
the World and its shadow.

(Collected Earlier Poems, 1940-1960, New Directions Publishing Corporation, 1979).

 

El Crecimiento de un poeta

VI

Hacer poemas es encontrar
una silla vieja en una zanja,
y traerla a casa
a la cueva del desván;
un caballo extraviado del corral,
un barco a la deriva en las malezas de la orilla,
fosforescente.

Luego en la mecedora rota
escaparse —a la realidad—.
Al reino de ambrosía y mendrugos
no se llega con esfuerzo y ahínco.

Recién cuando los pies comienzan
a danzar, cuando la silla
cruje y galopa,
se abren las puertas
y uno
se descubre
adentro
del reino sin rey.


Denise Levertov (Inglaterra, Ilford,1923 -E.E.U.U., 1998)
Traducción de Cynthia Mansfield

The grow of a poet

VI

To make poems is to find
an old chair in the gutter
and bring it home
into the upstairs cave;
a stray horse from the pond,
a stray boat on the weedy shore,
phosphorescent.

Then in the broken rocking chair
take off —to reality!
Realm of ambrosia and hard crusts
earnest trudging doesn't lead to.

Only when feet begin
to dance, when the chair
creaks and gallops,
do the gates open
and we
discover ourselves
inside
the kingless kingdom.



El Hilo


Algo tira de mí muy suave,
invisible, silenciosamente,
un hilo - o una red
más delgada que una telaraña
pero así de elástica.
Nunca probé qué tan fuerte es.
Ningún anzuelo
me punzó y desgarró ¿Fue
hace poco que este hilo
empezó a tironearme?¿O
hará siglos? ¿Habré
nacido con el nudo en el cuello
como una brida? No es miedo
sino una ráfaga de asombro
lo que me hace
contener el aire al sentir
el tirón cuando ya lo creía yo
desatado y perdido.

Traduccion de Sandra Toro

The Thread

Something is very gently,
invisibly, silently,
pulling at me-a thread
or net of threads
finer than cobweb and as
elastic. I haven't tried
the strength of it. No barbed hook
pierced and tore me. Was it
not long ago this thread
began to draw me? Or
way back? Was I
born with its knot about my
neck, a bridle? Not fear
but a stirring
of wonder makes me
catch my breath when I feel
the tug of it when I thought
it had loosened itself and gone.


 

sábado, 25 de diciembre de 2010

Joaquín O. Giannuzzi (Buenos Aires 1924 , Salta 2004 )




Mi hija se viste y sale


El perfume nocturno instala su cuerpo
en una segunda perfección de lo natural.
Por la gracia de su vida
la noche comienza y el cuarto iluminado
es una palpitación de joven felino.
Ahora se pone el vestido
con una fe que no puedo imaginar
y un susurro de seda la recorre hasta los pies.
Entonces gira
sobre el eje del espejo, sometida
a la contemplación de un presente absoluto.
Un dulce desorden se inmoviliza en torno
hasta que un chasquido de pulseras al cerrarse
anuncia que todas mis opciones están resueltas.
Ella sale del cuarto, ingresa
a una víspera de música incesante
y todo lo que yo no soy la acompaña.
(De Principios de incertidumbre, 1980)

domingo, 5 de diciembre de 2010

Tadeusz Różewicz (Radomsko , Polonia , 1921)




Vi a unos locos


Vi a unos locos
caminaban por la superficie del mar
creían hasta el final
y se ahogaron

aún hoy voltean
a mi insegura barca

rechazo estas manos
sepulcrales
yo cruelmente
vivo

las rechazo año tras año


Cuento sobre las viejas feas

me gustan las viejas
las viejas feas
malignas
ellas: sal de la tierra
no les da asco la basura
humana

son ellas que conocen el revés
de la medalla
del amor
de la fe

las viejas
vienen y van
mientras los dictadores
se hacen los graciosos
mostrando sus manos en sangre

las viejas feas se levantan
junto con el sol
compran carne frutas pan
lavan hacen la cocina
se quedan en las calles con brazos cruzados
y se callan

las viejas
son inmortales

Hamlet se agita dentro de su red
Fausto hace un juego vil y ridículo
Raskolnikov bate con su hacha
las viejas son
irrebatibles
sonríen levemente

muere el dios
las viejas se levantan sin hacerle caso
cada día
compran pan vino pescado
se muere la civilización
las viejas se levantan junto con el sol
abren las ventanas

tiran la basura
se muere el hombre
las viejas
lavan al difunto
entierran a sus muertos
siembran flores
sobre sus tumbas

me gustan las viejas
las viejas feas
malignas

creen en la vida eterna
ellas: sal de la tierra
corteza del árbol
mirando con sus ojos de humildes bestias

cobardía y heroísmo
grandeza y mezquindad
a todo le dan una dimensión

conforme a las exigencias del día
de su día cotidiano

sus hijos descubren América
perecen en las Termópilas
crucificados se desangran
conquistan el Cosmos

las viejas salen a las calles
junto con el sol compran leche
pan carne todavía falta pimienta
para el guiso
las viejas abren las ventanas

sólo los tontos se ríen
de las viejas
de las viejas feas
malignas

porque ellas son mujeres
hermosas
las buenas viejas hermosas

como huevos
secretos sin misterio
bolas rodando incansablemente

las viejas son
momias
como de gatos sagrados

pequeñas
todas arrugadas
y cada día más secas
manantiales frutas
o gordas
budas ensimismadas

cuando mueren
se les escapa
una pobre lágrima juntándose
con una sonrisa feliz
de jovenzuela

sábado, 4 de diciembre de 2010

Juan Manuel Inchauspe (Santa Fe, 1940-1991)





De Poemas 1964-1975/1977

7

Una vez más abril
es la gran rueda.

La rama desnuda
más allá de la ventana.

El pobre fuego
encendido
sobre el vacío de alguna página.

Pero por sobre todas las cosas
la soledad de nuestras palabras
tratando de romper la fría
compacta materia.

Los recuerdo que vuelven
a hundirse en nuestras cuevas
después de haber intentando inútilmente
-árbol mutilado cuyo verdor recuerdo-
poblar el constante
desierto de la tarde.

1969

La araña

La veo asomarse en el orificio de un tronco podrido.
¿Cuál es, exactamente, su mundo? No lo sé.
Quizás sea ese tenso cordaje
entre ramas y hojas,
sobre el cual pretende ahora avanzar.

Alrededor nada se mueve.
Pero ella debe haber escuchado un oscuro llamado:
¿Mide realmente
la distancia que la separa del centro?
¿O se siente poderosamente atraída
por ese vacío cargado de peligros?
Como nosotros, a veces, en medio de la oscuridad
y de las palabras,
ella, la araña, emerge de pronto hacia la luz
y se aquieta de golpe
atenta a todas las vibraciones
de la red.

De Insomnio editado en Diario de poesía

Miro las esqueléticas ramas
donde el otoño duerme.

Anochece.
El trabajo nocturno de las formas
comienza.

Dicen que ha pasado el tiempo.

Por la ventana abierta la fresca aprovecha
y me toca.
Siento desconfianza
de esa rara urgencia
que da el frio.

Tarde
Sumergido en el cuerpo
sueño que duermo
hasta que la mañana trae figuras
que rozan lo real.

De Insomnio editado en Diario de poesía

El centro de nuestra vida

El centro de nuestra vida
es lo que importa
el centro
no la periferia abarrotada e estéril.

La periferia de nuestra vida
que no pudimos prever
que hicimos
que se hizo
y que va y viene
con nosotros.

El centro oculto de nuestra vida
es lo que vale.

Sin titulo

Sentado
en un banco de esta plaza
bajo el desamparo de las tipas
leo al viejo Benn.

Dura, puntual, metódica, implacable
dentro de mí
la garra del crepúsculo hace lo suyo.


De Poesía completa


Sin titulo

Había estado
Buscando una casa, un lugar
donde poder vivir,
paredes alquiladas
cualquier cosa.

Al volver
desde el centro de una plaza vacía
alcancé a ver ese frió y lejano sol
que siempre se apaga detrás de las grandes ciudades.


Epoca


Un prolongado ulular me despertó durante la noche.
Tuve una visión fugaz de luces rojas y amarillas, intermitentes.
Con los ojos recién abiertos en la oscuridad
escuché el sonido giratorio por las calles desiertas.
Instintivamente estiré mi mano por entre las varillas
y palpé el cuerpo de mi pequeño hijo:
suave, cálido,
pacificado como un animalito.

Él no sabe nada de estas cosas.
No sabe nada del sueño cortado
en la fría madrugada.
Ni tiene nunca tampoco por qué saber
cómo brotan del sueño estas visiones;
cómo giran, intermitentes, en la memoria,
y flotan con sus ojos de vidrio alrededor del corazón.

Trabajo nocturno

Temprano
esta mañana
encontré en el patio de casa
el cuerpo de una enorme rata
inmóvil.
Moscas de alas tornasoladas
zumbaban alrededor del cadáver
y se apretaban en los orificios de unas heridas
que había sido sin duda mortales.
Con bastante asco
la alcé con la pala y la enterré
en un rincón alejado
del jardín.

Al volverme
desde el matorral de hortensias florecidas
emergió mi gata dócil
desperezándose.
Su brillante pelaje estaba todavía
erizado por la electricidad de la noche.
Me miró
y después comenzó a seguirme
maullando suavemente
pidiéndome –como todas las mañanas–
su tazón de leche fresca
y pura.

lunes, 22 de noviembre de 2010

Horacio Castillo ( 1934 Ensenada , 2010 La Plata)





El Pecho Blanco, El Pecho Negro

Mi madre tenía un pecho blanco y un pecho negro.
Al despertar tomaba el pecho blanco en su mano
y acercándolo a mis labios decía: Bebe, hijo mío,
y yo bebía una leche blanca, espesa, dulcísima.
Luego apretaba entre sus dedos el pezón negro
y colocándolo en mi boca repetía: Bebe, hijo mío,
y yo bebía una leche oscura, infinitamente agria.
Mi madre tenía un pecho blanco y un pecho negro.
De día, sosteniendo el pecho blanco en su mano
como una paloma, susurraba: Es la luz del mundo;
y a la noche, mientras exprimía suspirando
el pecho negro, prorrumpía: Es la oscuridad.
Mi madre tenía un pecho blanco y un pecho negro.
A veces exponía el pecho blanco al sol
y escondiendo bajo su ropa el pecho negro
canturreaba: Esta es la leche que sacia toda hambre,
y su rostro se iluminaba con una sonrisa inmortal.
Pero mi boca buscaba otra vez el pecho negro
y tomándolo en su mano con piadosa resignación
lo ponía en mis labios diciendo: Bebe, hijo mío,
y yo bebía ávidamente la leche que da más hambre.
Mi madre tenía un pecho blanco y un pecho negro.


Salto

Primero es un vacio en el estómago,
despues una sensacion de puro peso,
hasta sentir el tirón del correaje en los hombros
y la flor de seda que se abre encima de nosotros.

Entonces la respiración recupera su ritmo
y el mundo se ordena a nuestros ojos:
el campo roturado, las casas y los árboles,
el humo de la ciudad dispersándose hacia el río.

Hasta que la gravedad nos atrapa en su red
y nulas nuestras alas artificiales
caemos vertiginosamente contra la superficie
ávidos todavía de un aire que no es nuestro.



Gnosis

De pronto se abre un ojo nuevo en la frente,
otro ojo en la nuca, sendos ojos en los parietales,
un ojo en la espalda, otro en el abdomen,
un ojo en la planta del pie
Y todo se hace claro, obvio por fin:
la solapada materia del mundo,
la perversidad de lo real.