domingo, 28 de julio de 2013

Francis Ponge (Montpellier, 1899 - Le Bar-sur-Loup, 1988)


Del agua

Más abajo que yo, siempre más abajo que yo está el agua. Siempre la miro con los ojos bajos. Como el suelo, como una parte del suelo, como una modificación del suelo.

Es blanca y brillante, informe y fresca, pasiva y obstinada en su único vicio: el peso; y dispone de medios excepcionales para satisfacer ese vicio: contornea, atraviesa, corroe, se infiltra.

En su propio interior funciona también el vicio: se desfonda sin cesar, renuncia a cada instante a toda forma, sólo tiende a humillarse, se acuesta boca abajo en el suelo, casi cadáver, como los monjes de ciertas órdenes. Cada vez más abajo: tal parece ser su divisa: lo contrario de excelsior.

***

Casi se podría decir que el agua está loca, por esa histérica necesidad de no obedecer más que a su peso, que la posee como una idea fija.

Es verdad que todas las cosas del mundo conocen esa necesidad, que siempre y en todas partes debe satisfacerse. Este armario, por ejemplo, se muestra muy testarudo en su deseo de adherirse al suelo, y si algún día llega a encontrarse en equilibrio inestable preferirá deshacerse antes que oponérsele. Pero, en fin, hasta cierto punto juega con el peso, lo desafía: no se está desfondando en todas sus partes; la cornisa, las molduras no se prestan a ello. Hay en el armario una resistencia en beneficio de su personalidad y de su forma.

Líquido es, por definición, lo que prefiere obedecer al Peso para mantener su forma, lo que rechaza toda forma para obedecer a su peso. Y lo que pierde todo su aplomo por obra de esa idea fija, de ese escrúpulo enfermizo. De ese vicio, que lo convierte en una cosa rápida, precipitada o estancada, amorfa o feroz, amorfa y feroz, feroz taladro, por ejemplo, astuto, filtrador, contorneador, a tal punto que se puede hacer de él lo que se quiera, y llevar el agua en caños para después hacerla brotar verticalmente y gozar por último de su modo de deshacerse en lluvia: una verdadera esclava.

...Sin embargo el sol y la luna le envidian esta influencia exclusiva, y tratan de mortificarla cuando, por ocupar grandes extensiones, les presenta un fácil blanco, o cuando se encuentra en estado de menor resistencia, dispersa en delgados aguazales. El sol le arranca entonces mayor tributo. La obliga a un perpetuo ciclismo, la trata como a una ardilla en su rueda.

***

El agua se me escapa... se me escurre entre los dedos. ¡Y no sólo eso! Ni siquiera resulta tan limpia (como un lagarto o una rana): me deja huellas en las manos, manchas que tardan relativamente mucho en desaparecer o que tengo que secar. Se me escapa, y sin embargo me marca; y poca cosa puedo hacer en contra.

Ideológicamente es lo mismo: se me escapa, escapa de toda definición, pero deja en mi espíritu, y en este papel, huellas, huellas informes.

***

Inquietud del agua: sensible al menor cambio de declive. Que salta las escaleras con los dos pies al mismo tiempo. Que, pueril de obediencia, abandona en seguida sus juegos cuando la llaman cambiándole la dirección de la pendiente.


Traducido por Jorge Luis Borges

Publicado en la Revista Sur, Buenos Aires, Año, XVI, N° 147-148-149, enero, febrero, marzo de 1947


De L'Eau

Plus bas que moi, toujours plus bas que moi se trouve l’eau. C’est toujours les yeux baissés que je la regarde. Comme le sol, comme une partie du sol, comme une modification du sol.

Elle est blanche et brillante, informe et fraîche, passive et obstinée dans son seul vice : la pesanteur; disposant de moyens exceptionnels pour satisfaire ce vice : contournant, transperçant, érodant, filtrant.

À l’intérieur d’elle-même ce vice aussi joue : elle s’effondre sans cesse, renonce à chaque instant à toute forme, ne tend qu’à s'humilier, se couche à plat ventre sur le sol, quasi cadavre, comme les moines de certains ordres. Toujours plus bas : telle semble être sa devise : le contraire d’excelsior.

***

On pourrait presque dire que l'eau est folle, à cause de cet hystérique besoin de n'obéir qu'à sa pesanteur, qui la possède comme une idée fixe.

Certes, tout au monde connaît ce besoin, qui toujours et en tous lieux doit être satisfait. Cette armoire, par exemple, se montre fort têtue dans son désir d’adhérer au sol, et si elle se trouve un jour en équilibre instable, elle préférera s’abîmer plutôt que d’y contrevenir. Mais enfin, dans une certaine mesure, elle joue avec la pesanteur, elle la défie : elle ne s’effondre pas dans toutes ses parties, sa corniche, ses moulures ne s’y conforment pas. Il existe en elle une résistance au profit de sa personnalité et de sa forme.

Liquide est par définition ce qui préfère obéir à la pesanteur, plutôt que maintenir sa forme, ce qui refuse toute forme pour obéir à sa pesanteur. Et qui perd toute tenue à cause de cette idée fixe, de ce scrupule maladif. De ce vice, qui le rend rapide, précipité ou stagnant; amorphe ou féroce, amorphe et féroce, féroce térébrant, par exemple; rusé, filtrant, contournant; si bien que l’on peut faire de lui ce que l’on veut, et conduire l’eau dans des tuyaux pour la faire ensuite jaillir verticalement afin de jouir enfin de sa façon de s’abîmer en pluie : une véritable esclave.

... Cependant le soleil et la lune sont jaloux de cette influence exclusive, et ils essayent de s’exercer sur elle lorsqu’elle se trouve offrir la prise de grandes étendues, surtout si elle y est en état de moindre résistance, dispersée en flaques minces. Le soleil alors prélève un plus grand tribut. Il la force à un cyclisme perpétuel, il la traite comme un écureuil dans sa roue.

***

L’eau m’échappe... me file entre les doigts. Et encore ! Ce n’est même pas si net (qu’un lézard ou une grenouille) : il m’en reste aux mains des traces, des taches, relativement longues à sécher ou qu’il faut essuyer. Elle m’échappe et cependant me manque, sans que j’y puisse grand chose.

Idéologiquement c’est la même chose : elle m’échappe, échappe à toute définition, mais laisse dans mon esprit et sur ce papier des traces, des taches informes.

***

Inquiétude de l’eau : sensible au moindre changement de la déclivité. Sautant les escaliers les deux pieds à la fois. Joueuse, puérile d’obéissance, revenant tout de suite lorsqu’on la rappelle en changeant la pente de ce côté-ci.


Los placeres de la puerta


Los reyes no tocan las puertas.

No conocen esa felicidad: empujar hacia adelante con suavidad o violencia uno de esos grandes tableros familiares, volverse hacia él para ponerlo otra vez en su lugar: tener en nuestros brazos una puerta.

La felicidad de empuñar por su nudo de porcelana el vientre de uno de esos altos obstáculos de una sola pieza; ese rápido cuerpo a cuerpo mediante el cual, detenido el andar por un instante, la mirada se extiende y el cuerpo entero se acomoda a su nueva habitación.

Con una mano amistosa la reitene aún, antes de volver a empujarla con decisión y encerrarse: de lo que el ruido del pestillo potente pero bien aceitado le ofrece agradable confirmación

Es plaisirs de la porte

Les rois ne touchent pas aux portes.
Ils ne connaissent pas ce bonheur: pousser devant soi avec douceur ou rudesse l'un de ces grands panneaux familiers, se retourner vers lui pour le remettre en place, - tenir dans ses bras une porte.
Le bonheur d'empoigner au ventre par son nœud de porcelaine l'un de ces hauts obstacles d'une pièce; ce corps à corps rapide par lequel un instant la marche retenue, l'œil s'ouvre et le corps tout entier s'accommode à son nouvel appartement.
D'une main amicale il la retient encore, avant de la repousser décidément et s'enclore, - ce dont le déclic du ressort puissant mais bien huilé agréablement l'assure.

De " Le parti pris des choses"

Beatriz Vignoli ( Rosario, Santa Fe, Argentina, 1965)


La guerra de los tontos

Dinamitamos antes de cruzarlo
el puente, el bello puente
que habíamos construido.

El puente sobre el río del olvido era.

Ahora, moriremos olvidados.
Muramos ya, y de esto.

El pino

Apagué los motores
y anduve a la deriva
¿cuántos años anduve
a la deriva, el motor apagado, ni
impulso ni gobierno, sin dirección?

Me recuerdo leyendo neones
a la vera de avenidas
desiertas. ¿Cómo pudo
nevarme encima todo este cansancio?
¿Cómo pudo acumularse, quedar ahí toda la vida?

Sacudo la cabeza como un pino. La nieve
no se va.

De Viernes (2001)

Funcion de la lirica

Mi padre agonizaba
en un sanatorio con TV por cable.
Puse el canal de ópera
para amortiguar sus alaridos constantes.
Justo cuando Rigoletto abraza el cadáver
de su hija, debí tenerlo al viejo
para que no se cayera de la cama:
la doble simetría de la escena
me la volvió soportable.


Señora Robinson

Escribo,
escribo a máquina:
cada letra es un disparo en la noche.


Cool Light

Un farol redondo de luz fría
se ilumina a sí mismo;
no alumbra nada fuera de su esfera.

Ha quedado vacía
la noche alrededor.

Roberto Daniel Malatesta (Santa Fe, 1961)



La confianza de los pájaros

Una cardenilla y un cachilo casi a mis pies.
Yo no me muevo,
todo movimiento
sería
una desconsideración.
Empero esta obligada quietud
es mi mayor libertad,
hace que me reconozca contenido
en un espacio sin lindes.
Siento que al saberlo
la brisa de la mañana
también lo sabe.
No es extraño
que esta sabiduría
hija del espíritu
sea la madre
de la confianza de los pájaros


Un simple espectáculo

Mi hija y yo observamos cómo entrenan perros.
No es por interés en el asunto,
es cierto que nos gustan mucho los animales,
hoy estamos aquí sin más cuestiones.
Apacible espectáculo:
hombres y bestias,
viento y un cielo gris,
luz a lo lejos, en los bordes,
donde quiebran las nubes.
Estamos bien aquí,
la tarde nos parece inmejorable,
echados en el pasto sin nada que hacer,
nada podría resultar mejor, tanto que
yo no sé qué es esto, cómo denominarlo,
si felicidad, busco el cómo y el porqué
sin nombre alguno todo me desborda,
sin nombre alguno, no está mal, mejor así.
Todo es inmensidad:
el pasto, el viento, la luz,
Todo importa, empero, nada es importante:
sólo grande y sin peso.
Estamos bien aquí.


Mientras el otoño

Mientras el otoño
ocupa su lugar
en el hueso tibio de las cosas,
yo, como quien se sienta a ver
un espectáculo,
espero a que la poesía dé comienzo.

Austera y espléndida
unida a la osamenta fría del otoño,
casi al trasluz de las palabras.

de "Cuadernos de no hacer nada"


Mi hijo y el perro viejo


Mi hijo identifica al perro viejo como suyo,
dice que el nuevo es mío, y a mí me da tristeza.
Pudo haber elegido al joven, pero no, escogió al viejo
que pronto va a morir, y si la muerte es triste
la inocencia de mi hijo le añade un tristísimo elemento.
Se sabe que la muerte cría a su alrededor
colonias de animales melancólicos
y en cada rincón reproduce un símil de sí misma,
falsas muertes que cumplen la misión de ofuscarnos.
Yo quisiera evitarle un pesar a mi hijo,
mas no consigo sino acongojarme.
Hoy jugamos a la pelota y yo perdía siempre,
mirando a los rincones, desatento.
El se rió mucho, ríe y piensa en su perro.
Puede lo que yo no, cree sólo en la vida.


Dormir sobre una piedra

Hoy dormí sobre una piedra,
sobre la misma piedra dormía el sol,
el sol y la piedra eran mi lecho
yo no tenía otra visión que el cielo,
no tenía otro pensamiento que un cielo sin nubes.
Pronto apareció un grupo de aves,
creí que se trataba de nuevos pensamientos
pero eran aves reales, pude oír sus gritos,
giraban en círculo, quizás sospechaban que estaba muerto,
seguramente eso creían pues moví una pierna
y luego moví otra pierna
y las aves desaparecieron.
Regrese entonces a mi único pensamiento
y al sonido único que era el del viento,
a la sensación una del sol de la piedra.
Me hallaba en otro sitio,
en un solo y único otro sitio,
estaba en una piedra y nadie podía hallarme
nadie podía molestarme excepto las aves
que pronto regresarían a verificar
si al fin me había muerto.

sábado, 27 de julio de 2013

Marina Serrano ( 1973 Quequén, Provincia de Buenos Aires)



Sálvate a ti mismo y baja de la cruz.

EVANGELIO DE MARCOS



MOVIDOS por ese tremendo tirón en el pecho
ponen fin los hombres a todas sus historias.
Y Dios los hace agusanar en la tierra
para que aprendan
a no escuchar consejos, ni siquiera de su boca,
para que aprendan
a tomar la decisión
de pudrirse, o rearmar el presente,
o morir,
pero nunca abandonarse a la salvación.

.........................................

La leche que acaba de salir de esa arteria
tiene una significación precisa.

EVANGELIO ARMENIO DE LA INFANCIA


¿CÓMO puede ser
carne que late y cabe en las manos, hijo mío?
No me refugio en el desierto
porque no soy creyente
y no lo seré
sino hasta los días cercanos a mi muerte.
No me refugio en el desierto
ni espero ángeles,
asumo la vida, los errores
de hombres que intercambian hijos
entre barrotes de cunas frías
alineando sus cuerpos hepáticos mientras inscriben
el nombre del hijo.
A esta criatura olivácea, escuálida,
deberé alimentar hasta que muera
ella o yo.
¿Quién concibe a los hombres
si no existe Dios?


Del libro "La unica cosa necesaria"

martes, 23 de julio de 2013

Ferreira Gullar (Sâo Luís do Maranhão, Brasil , 1930)



Lecciones de un gato siamês


Recién lo ahora sé

que existe la eternidad :

es la duración

finita

de mi precariedad


El tiempo fuera

de mí

es relativo

pero no el tiempo vivo:

ese es eterno

porque afectivo

- Dura eternamente

mientras vivo


Y como no vivo

mas allá de lo que vivo

no es

tiempo relativo:

dura en sí mismo

eterno (y transitivo)


*publicados en “Muitas Vozes”:





A lição de um gato siamês


Só agora sei
que existe a eternidade:
é a duração
finita
da minha precariedade

O tempo fora
de mim
é relativo
mas não o tempo vivo:
esse é eterno
porque afetivo
— dura eternamente
enquanto vivo

E como não vivo
além do que vivo
não é
tempo relativo:
dura em si mesmo
eterno (e transitivo)

domingo, 21 de julio de 2013

Sara Teasdale ( St. Louis, Missouri , 1884 ; New York City 1933)




Llegaran suaves lluvias


Llegarán suaves lluvias y el olor de la tierra,
Y golondrinas dando vueltas con sus débiles sonidos;

Y ranas en los estanques cantarán por la noche,
Y ciruelos silvestres de trémulo blanco.

Los petirrojos vestirán su emplumado fuego,
Silbando sus caprichos sobre una baja alambrada.

Y nadie sabrá de la guerra, nadie
Se preocupará al final cuando haya concluido.

A nadie le importaría, ni a pájaro ni a árbol,
Si la humanidad pereció completamente;

Y la Primavera misma, cuando despierte al amanecer
Apenas se daría cuenta que nos hemos ido.



Traducción: Juan Carlos Villavicencio.




There will come soft rains

There will come soft rains and the smell of the ground,
And swallows circling with their shimmering sound;

And frogs in the pools singing at night,
And wild plum trees in tremulous white;

Robins will wear their feathery fire,
Whistling their whims on a low fence-wire;

And not one will know of the war, not one
Will care at last when it is done.

Not one would mind, neither bird nor tree,
If mankind perished utterly;

And Spring herself, when she woke at dawn
Would scarcely know that we were gone.

Robert Lee Frost ( San Francisco 1874 - Boston 1963)




El camino que no tomé


Dos caminos se abrían en un bosque amarillo,
Y apenado por no poder seguir los dos
Siendo un solo paseante, me detuve un buen tiempo
Y contemplé  a uno hasta donde podía
Divisarlo entre medio de la ocre espesura;

Luego fui por el otro, que era también hermoso,
Y quizás poseía más derechos que aquel,
Porque la hierba más alta pedía un mayor uso;
Aunque a decir verdad, uno y otro mostraban
Mas o menos el mismo transito de pisadas.

Y a ambos esa mañana los cubrían las hojas,
Que ningún paso aun había ennegrecido.
¡Yo deje el primero para algún otro día!
Sabia, sin embargo, que un camino a otro lleva,
Y en el fondo dudaba que alguna vez volviera.
                                   
Seguiré contando esto, lo sé, con un suspiro,
En cualquier otro sitio, luego de largos siglos:
Dos caminos se abrían en un bosque ¿y yo?
Yo fui por donde había menos huellas humanas,
Y en eso , al fin, estriba toda la diferencia.

Traducido por Camila Evia. Publicado en la Revista Buenos Aires Poetry numero 2

The Road Not Taken


Two roads diverged in a yellow wood,
And sorry I could not travel both
And be one traveler, long I stood
And looked down one as far as I could
To where it bent in the undergrowth;
Then took the other, as just as fair,
And having perhaps the better claim,
Because it was grassy and wanted wear;
Though as for that the passing there
Had worn them really about the same,
And both that morning equally lay
In leaves no step had trodden black.
Oh, I kept the first for another day!
Yet knowing how way leads on to way,
I doubted if I should ever come back.
I shall be telling this with a sigh
Somewhere ages and ages hence:
Two roads diverged in a wood, and I—
I took the one less traveled by,
And that has made all the difference.



Fuego y Hielo

Unos dicen que el mundo terminará en fuego,
otros dicen que en hielo.
Por lo que he gustado del deseo,
estoy con los partidarios del fuego.
Pero si tuviera que sucumbir dos veces,
creo saber bastante acerca del odio
como para decir que en la destrucción el hielo
también es poderoso
Y bastaría.

version de E.L. Revol

Fire and Ice

Some say the world will end in fire,
Some say in ice.
From what I've tasted of desire
I hold with those who favor fire.
But if it had to perish twice,
I think I know enough of hate
To say that for destruction ice
Is also great
And would suffice.

Segando

No había en el bosque otro sonido, sólo uno,
el de mi larga guadaña susurrándole al suelo.
¿Qué le susurraba? Ni yo mismo lo sabía;
quizás algo sobre el calor del sol,
algo, quizás, sobre la falta de sonido–
y por eso susurraba en vez de hablar.
No era un sueño sobre el premio de horas ociosas,
o del oro fácil en la mano de un hada o elfo:
cualquier cosa que no fuera la verdad habría parecido muy débil
al amor serio que dispuso el valle en filas,
no sin tallos de flores con espinas débiles
(pálidas orquídeas), y asustó a una brillante serpiente verde.
El hecho es el sueño más dulce que el trabajo conoce.
Susurró mi larga guadaña y dejó el heno por hacer.


Traducido por Griselda Garcia

Mowing

There was never a sound beside the wood but one,
And that was my long scythe whispering to the ground.
What was it it whispered? I knew not well myself;
Perhaps it was something about the heat of the sun,
Something, perhaps, about the lack of sound—
And that was why it whispered and did not speak.
It was no dream of the gift of idle hours,
Or easy gold at the hand of fay or elf:
Anything more than the truth would have seemed too weak
To the earnest love that laid the swale in rows,
Not without feeble-pointed spikes of flowers
(Pale orchises), and scared a bright green snake.
The fact is the sweetest dream that labor knows.
My long scythe whispered and left the hay to make.


lunes, 15 de julio de 2013

Conrad Aiken (Savannah, Georgia 1889-1973)



El cuarto

A través de esa ventana - estando extinguido todo lo demás,
Salvo ella y yo - vi la lucha
De la tiniebla contra la tiniebla. Dentro del cuarto
Dio vueltas y vueltas , y bajó en picada. Entonces vi
Cómo el orden podría - si el caos lo deseaba - surgir;
Y vi la tiniebla aplastarse sobre sí misma,
Contrayéndose vigorosamente; era como si
Se matara a sí misma, lentamente, y con mucho dolor.
Dolor. La escena era dolor y nada más que dolor.
¿Qué más, cuando el caos atrae todas las fuerzas a su interior
Para modelar una sola hoja?...

Pues la hoja llegó,
Sola y resplandeciente en el cuarto vacío;
Tras un momento el vástago brotó hacia abajo de ella;
Y del vástago, una rama; y luego el tronco,
Pesado y tosco; y por último la sola raíz negra.
La raíz negra rajó las paredes. Las ramas reventaron la ventana:
El gran árbol tomó posesión.

¡Arbol de los árboles!
Recuerda (cuando llegue el momento) cómo el caos murió
Para modelar la hoja resplandeciente. Vuélvete luego, ten coraje,
Reúne brazos y raíces, que el pesar
Te convulsione y de la forma haz reaparecer el caos.
Estaré observando entonces como observo ahora.
Alabaré la tiniebla ahora, pero entonces la hoja.

traducción de E.L. Revol


The Room

Through that window — all else being extinct / Except itself and me —I saw the struggle / Of darkness against darkness. Within the room / It turned and turned, dived downward. Then I saw / How order might — if chaos wished — become: / And saw the darkness crush upon itself, / Contracting powerfully; it was as if / It killed itself, slowly: and with much pain. / Pain. The scene was pain, and nothing but pain. / What else, when chaos draws all forces inward / To shape a single leaf?... // For the leaf came / Alone and shining in the empty room; / After a while the twig shot downward from it; / And from the twig a bough; and then the trunk, / Massive and coarse; and last the one black root. / The black root cracked the walls. Boughs burst the window: / The great tree took possession. // Tree of trees! / Remember (when time comes) how chaos died / To shape the shining leaf. Then turn, have courage, / Wrap arms and roots together, be convulsed / With grief, and bring back chaos out of shape. / I will be watching then as I watch now./ I will praise darkness now, but then the leaf.

domingo, 14 de julio de 2013

Jacques Prévert (Neuilly-sur-Seine, 1900 - París, 1977)




El gato y el pajaro

Un pueblo escucha desolado
el canto de un pájaro herido.
Es el único pájaro del pueblo
y es el único gato del pueblo
que lo ha devorado a medias.
Y el pájaro cesa de cantar
el gato cesa de ronronear
y de relamerse el hocico.
Y el pueblo le hace al pájaro
maravillosos funerales.
Y el gato que está invitado
marcha detrás del pequeño ataúd de paja
donde el pájaro muerto está estirado
llevado por una niñita
que no deja de llorar.
Si hubiera sabido que eso te daba tanta pena,
le dice el gato,
me lo hubiera comido del todo
y después te hubiera contado
que lo había visto volarse
volarse hasta el fin del mundo
allá donde es tan lejos
que nunca se vuelve.
Tu hubieras tenido menos pena
Simplemente tristeza y aflicción

Nunca hay que hacer las cosas a medias.


Le Chat et l'Oiseau

Un village écoute désolé
Le chant d'un oiseau blessé
C'est le seul oiseau du village
Et c'est le seul chat du village
Qui l'a à moitié dévoré
Et l'oiseau cesse de chanter
Le chat cesse de ronronner
Et de se lécher le museau
Et le village fait à l'oiseau
De merveilleuses funérailles

Et le chat qui est invité
Marche derrière le petit cercueil de paille
Où l'oiseau mort est allongé
Porté par une petite fille
Qui n'arrête pas de pleurer
Si j'avais su que cela te fasse tant de peine
Lui dit le chat
Je l'aurais mangé tout entier
Et puis je t'aurais raconté
Que je l'avais vu s'envoler
S'envoler jusqu'au bout du monde
Là-bas c'est tellement loin
Que jamais on n'en revient
Tu aurais eu moins de chagrin
Simplement de la tristesse et des regrets

Il ne faut jamais faire les choses à moitié

sábado, 13 de julio de 2013

Maria Teresa Andruetto ( Arroyo Cabral, Argentina, 1954)

Desnuda en la tienda

No era coqueta
Era fuerte.



June Jordan

Necesito ropa, dijiste. Una blusa
alegre, de color subido. Y fuimos
a la tienda. La chica que nos llevó
a los vestidores se llamaba Tula.
Te queda rico, dijo, te queda de novela.
Nos metimos las dos en esa caja,
entrábamos apenas.

Como no había asientos ni percheros
te ofrecí mis brazos.

Te sacaste el vestido, la campera,
te sacaste la blusa, las hombreras,
te sacaste el turbante, la remera,
te sacaste el corpiño, la bolsita de mijo,
te miraste al espejo y me miraste
y yo vi tu pecho crudo, las costillas
al aire, y después tu corazón
como una piedra, fuerte y fatal
como una piedra.


Kodak


Yo miraba,
tras la lente de una Kodak
con la que él sacó fotos de la guerra,
antes que la muerte disolviera
sus pupilas y delegara en mis ojos
el dolor de mirarme devastada
por la ausencia.

De Kodak


Ahora que viene el tiempo de los pájaros


Ahora que viene el tiempo de los pájaros
y de los brotes en las ramas y la blancura
del almendro,

ahora que salgo al aire por las tardes
y riego plantas y veo cómo la tierra bebe
el agua,

ahora que se agitan las polleras
al murmullo de la brisa,

ahora que los niños conquistan el baldío
y construyen refugios y saltan vallas,

ahora que en el barrio las mujeres se sientan
a la sombra de los fresnos y toman mate
y hablan,

yo miro a cada instante hacia el Oeste, hacia
tu casa.


Primavera de 1992.
In memoriam Clara Crimberg.

del libro PAVESE y otros poemas

miércoles, 10 de julio de 2013

Luljeta Lleshanaku (Elbasan, Albania , 1968)


Los rezos secretos




En mi familia
las oraciones se rezaban en secreto,
suavemente murmuradas bajo las mantas
y la congestión nasal,
un suspiro antes y un suspiro después
como finos apósitos esterilizados.

En el exterior de la casa
había una escalera de madera
apoyada todo el año contra la pared,
lista para reparar en agosto las tejas antes de las lluvias.
Nunca ningún ángel la subió
y ningún ángel la bajó,
sólo hombres que sufrían de ciática.

Se rezaba para tener un vislumbre de Ellos
en la esperanza de poder renegociar los contratos
o postergar los plazos.

"Señor, dame fuerzas", decían,
puesto que descendían de Esau
y tenían que contentarse con la bendición
concedida por Jacob,
la bendición de la espada.

En casa, rezar se consideraba una debilidad
lo mismo que hacer el amor.
Y al igual que hacer el amor
seguía después la larga
noche fría del cuerpo.


Versión de Jesús Jiménez Domínguez


Ellos se apresuran a morir

Mueren uno tras otro;
arrojar tierra sobre ellos se ha vuelto tan común
como echar sal a la comida.

Son todos de la misma generación, mi familia,
o para ser más exactos, de la misma época,
y los hijos de una época son como perros atados a un trineo:
en su búsqueda de oro
o corren todos o caen juntos.

No es matemática,
es como un peine, un peine que domará un cabello rebelde,
después un amor loco, ante el espejo.

version de Yannis Ops