martes, 12 de septiembre de 2017

Ezequiel Martínez Estrada (San José de la Esquina, Santa Fe, 1895-Bahía Blanca, 1964)





El Perro




Este esclavo es el fiero chacal.
Antes iba en manadas
devorando a recias dentelladas
los rebaños de antílopes con furor infernal.

Ni el tigre, ni el león,
ni el ciego escorpión,
ni las alimañas
que hacían su presa
en la carne de sus mismas entrañas,
fueron tan feroces, tan malas como ésa.

Pero el hombre oblicuo
le inspiro piedad,
y  aplacando el ansia de su diente inicuo
le hizo un pacto de amplia confraternidad.
El simio valía menos que ese lobo
y  su vida estaba llena de zozobras;
vivía de lo mismo que el lobo, del robo,
solo que él vivía robando sus sobras.
El pacto se hizo luego firme alianza,
hasta que más tarde
llenó  el simio el hueco de su alma cobarde
con el hacha , la flecha y la lanza.

 
Cambiaron de tierra;
siendo aun bestias torvas y ferales
hombres y chacales
juntos emprendieron la caza y la guerra;
buscaban las grutas de roca en la sierra
y las victimas en los cañaverales.
El homo dormía:
el chacal velaba
y  al ruido más leve mostraba la encía
la defensa brava.

Pasaron doscientas centurias
de días de alarma y noches de horrores;
los cuatro elementos eran cuatro furias,
cuatro dioses locos y devastadores.

El lobo era franco
y  el hombre era astuto.
Y uno se fue haciendo más noble e hirsuto
y  el otro más malo y mas blanco.



El Gato

Cansado al fin del exterminio
y ansiando el amor y el descanso,
como un juguete vivo y manso
penetraste en nuestro dominio.


Hoy en tu indolencia divina
rumias  doméstico tu asma
como un pompón en que se plasma
la felinidad femenina.



Tesis

Es verdad que esta extraña vida
con su alegría y con su pena
no es más que un granulo de arena
aventada y despavorida.

Pero al fin tiene algún sentido
que  en la tiniebla del loco,
la gracia de ser algo un poco
ya que más pudo no haber sido.

Mira, Psiquis: tu itinerario
no tiene objeto y es profundo,
pues  que mantienes sobre el mundo
las flores de los extraordinario.

Se bella y pasa , al modo griego;
amalo todo, admira todo.
Veras, jugando de ese modo,
cuan agradable es dormir luego.




Job, Dios y Satanás

Entre este mísero judío
triste y ansioso de la muerte
y un Dios feroz que se divierte
en la eternidad y en el hastío,
Satanás, el Angel Sombrío,
se hace divinamente fuerte.





de  "Nefelibal", 1922

lunes, 11 de septiembre de 2017

César Cantoni (La Plata, Buenos Aires, 1951)






Mi perro me habla


Mi perro me habla y yo lo escucho.
Es ordinario y callejero,
como los perros de Diógenes.
De ahí, tal vez, proceda su sabiduría.
No fue a la escuela,
no tuvo guías que lo guiaran
ni consejeros que lo aconsejaran.
Ergo, puede pensar libremente
(éste es su mérito más grande)
y, además, con alegría
(algo poco habitual en el que piensa).
En su filosofía, no cabe el platonismo;
tampoco hay margen para ídolos
ni mitos traídos de los pelos.
Como no recibió bendiciones,
nadie lo tiene en cuenta en el debate:
“No es más que un perro indigno”, aseguran,
y le arrojan un hueso con desprecio.
Sí, mi perro me habla y yo lo escucho.
A veces, yo también le hablo a mi perro,
pero, ¿qué puedo explicarle?


Él ve claramente el horizonte
donde mis ojos sólo ven la bruma
del discurrir civilizado.


 
 De:  “Un arte invisible” 2016