miércoles, 10 de julio de 2013

Luljeta Lleshanaku (Elbasan, Albania , 1968)


Los rezos secretos




En mi familia
las oraciones se rezaban en secreto,
suavemente murmuradas bajo las mantas
y la congestión nasal,
un suspiro antes y un suspiro después
como finos apósitos esterilizados.

En el exterior de la casa
había una escalera de madera
apoyada todo el año contra la pared,
lista para reparar en agosto las tejas antes de las lluvias.
Nunca ningún ángel la subió
y ningún ángel la bajó,
sólo hombres que sufrían de ciática.

Se rezaba para tener un vislumbre de Ellos
en la esperanza de poder renegociar los contratos
o postergar los plazos.

"Señor, dame fuerzas", decían,
puesto que descendían de Esau
y tenían que contentarse con la bendición
concedida por Jacob,
la bendición de la espada.

En casa, rezar se consideraba una debilidad
lo mismo que hacer el amor.
Y al igual que hacer el amor
seguía después la larga
noche fría del cuerpo.


Versión de Jesús Jiménez Domínguez


Ellos se apresuran a morir

Mueren uno tras otro;
arrojar tierra sobre ellos se ha vuelto tan común
como echar sal a la comida.

Son todos de la misma generación, mi familia,
o para ser más exactos, de la misma época,
y los hijos de una época son como perros atados a un trineo:
en su búsqueda de oro
o corren todos o caen juntos.

No es matemática,
es como un peine, un peine que domará un cabello rebelde,
después un amor loco, ante el espejo.

version de Yannis Ops
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