jueves, 8 de diciembre de 2016

Charles Baudelaire (Paris 1821- 1867)




El juguete del pobre
  
Quiero dar idea de una diversión inocente. ¡Hay tan pocos entretenimientos que no sean culpables!
Cuando salgáis por la mañana con decidida intención de vagar por la carretera, llenaos los bolsillos de esos menudos inventos de a dos cuartos, tales como el polichinela sin relieve, movido por un hilo no más; los herreros que martillan sobre el yunque; el jinete de un caballo, que tiene un silbato por cola; y por delante de las tabernas, al pie de los árboles, regaládselos a los chicuelos desconocidos y pobres que encontréis. Veréis cómo se les agrandan desmesuradamente los ojos. Al principio no se atreverán a tomarlos, dudosos de su ventura. Luego, sus manos agarrarán vivamente el regalo, y echarán a correr como los gatos que van a comerse lejos la tajada que les disteis, porque han aprendido a desconfiar del hombre.
En una carretera, detrás de la verja de un vasto jardín, al extremo del cual aparecía la blancura de un lindo castillo herido por el sol, estaba en pie un niño, guapo y fresco, vestido con uno de esos trajes de campo, tan llenos de coquetería.
El lujo, la despreocupación, el espectáculo habitual de la riqueza, hacen tan guapos a esos chicos, que se les creyera formados de otra pasta que los hijos de la mediocridad o de la pobreza.
A su lado, yacía en la hierba un juguete espléndido, tan nuevo como su amo, brillante, dorado, vestido con traje de púrpura y cubierto de penachos y cuentas de vidrio. Pero el niño no se ocupaba de su juguete predilecto, y ved lo que estaba mirando:
Del lado de allá de la verja, en la carretera, entre cardos y ortigas, había otro chico, sucio, desmedrado, fuliginoso, uno de esos chiquillos parias, cuya hermosura descubrirían ojos imparciales, si, como los ojos de un aficionado adivinan una pintura ideal bajo un barniz de coche, lo limpiaran de la repugnante pátina de la miseria.
A través de los barrotes simbólicos que separaban dos mundos, la carretera y el castillo, el niño pobre enseñaba al niño rico su propio juguete, y éste lo examinaba con avidez, como objeto raro y desconocido. Y aquel juguete que el desharrapado hostigaba, agitaba y sacudía en una jaula, era un ratón vivo. Los padres, por economía, sin duda, habían sacado el juguete de la vida misma.
Y los dos niños se reían de uno a otro, fraternalmente, con dientes de igual blancura.
  

Le Joujou du Pauvre

Je veux donner l'idée d'un divertissement innocent. Il y a si peu d'amusements qui nesoient pas coupables!
Quand vous sortirez le matin avec l'intention décidée de flâner sur les grandesroutes, remplissez vos poches de petites inventions à un sol, - telles que lepolichinelle plat mû par un seul fil, les forgerons qui battent l'enclume, le cavalier etson cheval dont la queue est un sifflet, - et le long des cabarets, au pied des arbres,faites-en hommage aux enfants inconnus et pauvres que vous rencontrerez. Vous verrez leursyeux s'agrandir démesurément. D'abord ils n'oseront pas prendre; ils douteront de leurbonheur. Puis leurs mains agripperont vivement le cadeau, et ils s'enfuiront comme fontles chats qui vont manger loin de vous le morceau que vous leur avez donné, ayant apprisà se défier de l'homme.
Sur une route, derrière la grille d'un vaste jardin, au bout duquel apparaissait lablancheur d'un joli château frappé par le soleil, se tenait un enfant beau et frais,habillé de ces vêtements de campagne si pleins de coquetterie.
Le luxe, l'insouciance et le spectacle habituel de la richesse, rendent ces enfants-làsi jolis, qu'on les croirait faits d'une autre pâte que les enfants de la médiocrité oude la pauvreté.
A côté de lui, gisait sur l'herbe un joujou splendide, aussi frais que son maître,verni, doré, vêtu d'une robe pourpre, et couvert de plumets et de verroteries. Maisl'enfant ne s'occupait pas de son joujou préféré, et voici ce qu'il regardait:
De l'autre côté de la grille, sur la route, entre les chardons et les orties, il yavait un autre enfant, sale, chétif, fuligineux, un de ces marmots-parias dont un oeilimpartial découvrirait la beauté, si, comme l'oeil du connaisseur devine une peintureidéale sous un vernis de carrossier, il le nettoyait de la répugnante patine de lamisère.
A travers ces barreaux symboliques séparant deux mondes, la grande route et lechâteau, l'enfant pauvre montrait à l'enfant riche son propre joujou, que celui-ciexaminait avidement comme un objet rare et inconnu. Or, ce joujou, que le petit souillonagaçait, agitait et secouait dans une boîte grillée, c'était un rat vivant! Lesparents, par économie sans doute, avaient tiré le joujou de la vie elle-même.
Et les deux enfants se riaient l'un à l'autre fraternellement, avec des dents d'une égaleblancheur.

domingo, 27 de noviembre de 2016

Nicolas Guillen ( 1902, Camagüey, 1989, La Habana)








La muralla

Para hacer esta muralla,
tráiganme todas las manos:
Los negros, su manos negras,
los blancos, sus blancas manos.
Ay,
una muralla que vaya
desde la playa hasta el monte,
desde el monte hasta la playa, bien,
allá sobre el horizonte.

¡Tun, tun!
¿Quién es?
Una rosa y un clavel...
¡Abre la muralla!
¡Tun, tun!
¿Quién es?
El sable del coronel...
¡Cierra la muralla!
¡Tun, tun!
¿Quién es?
La paloma y el laurel... 
¡Abre la muralla!
¡Tun, tun!
¿Quién es?
El alacrán y el ciempiés...
¡Cierra la muralla!

Al corazón del amigo,
abre la muralla;
al veneno y al puñal,
cierra la muralla;
al mirto y la yerbabuena,
abre la muralla;
al diente de la serpiente,
cierra la muralla;
al ruiseñor en la flor,
abre la muralla...

Alcemos una muralla
juntando todas las manos;
los negros, sus manos negras,
los blancos, sus blancas manos.
Una muralla que vaya
desde la playa hasta el monte,
desde el monte hasta la playa, bien,
allá sobre el horizonte...

martes, 15 de noviembre de 2016

Friedrich Hölderlin (Wurtemberg 1770,1843)








 La satisfacción.

Si en la vida una persona a sí se encuentra,
y logra comprender cómo vivir se siente,
se encuentra bien; quien del peligro sale urgente,
es como quien salió de una tormenta.

Mas superior es cognición de la belleza,
institución, y lo sublime de la vida,
y cuántos bienes más la era anida
si alegría por empeño se expresa.

El árbol que verdece, las ramadas,
las flores que circundan la corteza,
vida divina son, naturaleza,
celestes brisas hay, de arriba inclinadas.

Mas si pregunta gente curiosa
qué es cuando por sensación se osa,
qué es supremo, adquirir, destinación,
contesto: esto es, la vida, y la razón.

 Aquel que calma busca en la campiña
me advierte que alegre hay que vivir,
por lucidez el sabio tiembla al percibir.
La alegría es bella con cantiñas.

La victoria, los riesgos, discreción,
del estudio, del cuidado el fruto son,
hay una meta; lo sublime en los prodigios,
se palpa por su ser, bellos vestigios.

Mas ellos son, tal como predilectos,
de ellos es lo nuevo, lo narrado,
la realidad del actuar no es pasado,
astros brillan, hay vida sin defectos.

La vida es de acciones y audaz,
meta excelsa, flujo que es más cauto,
su andar y paso, virtudes son lo lauto,
y gran seriedad, mas juventud sagaz.


 Acompañan los traductores la version original interlineada con una traduccion literal en cursiva

Die Zufriedenheit.
 
Wenn aus dem Leben kann ein Mensch sich finden,
Cuando desde la vida puede un ser humano encontrarse,
Und das begreifen, wie das Leben sich empfindet,
Y comprender aquello, como la vida se siente,
So ist es gut; wer aus Gefahr sich windet,
Así estará bien; quien se las arregla para salir del peligro,
Ist wie ein Mensch, der kommt aus Stürm’ und Winden.
Es como una persona que sale de tormentas y vientos.
 
Doch besser ists, die Schönheit auch zu kennen,
Pero mejor es también conocer a la belleza,
Einrichtung, die Erhabenheit des ganzen Lebens,
Institución, lo sublime de la vida entera,
Wenn Freude kommt aus Mühe des Bestrebens,
Cuando alegría viene por el esfuerzo del empeño,
Und wie die Güter all’ in dieser Zeit sich nennen.
Y cómo se llaman los bienes todos en esa época.

Der Baum, der grünt, die Gipfel von Gezweigen,
El árbol que verdece, las cimas de ramadas,
Die Blumen, die des Stammes Rind’ umgeben,
Las flores que circundan la corteza del tronco,
Sind aus der göttlichen Natur, sie sind ein Leben,
Son de la naturaleza divina, son una vida,
Weil über dieses sich des Himmels Lüfte neigen.
Porque arriba de ella se inclinan los aires del cielo.

Wenn aber mich neugier’ge Menschen fragen,
Mas cuando gente curiosa me pregunta
Was dieses sei, sich für Empfindung wagen,
En qué consistiría eso de aventurarse por sensación,
Was die Bestimmung sei, das Höchste, das Gewinnen,
Cuál sería la destinación, lo supremo, el ganar,
So sag’ ich, das ist es, das Leben, wie das Sinnen.
Yo respondo, esto es, la vida, como el recapacitar.


Wen die Natur gewöhnlich, ruhig machet,
El que la naturaleza hace común, tranquilo,
Er mahnet mich, den Menschen froh zu leben,
Me advierte para que viva alegremente para los humanos,
Warum? die Klarheit, ists, vor der auch Weise beben.
¿Por qué? la lucidez es, por la que también tiemblan los sabios.
Die Freudigkeit ist schön, wenn alles scherzt und lachet.
La alegría es linda cuando todos bromean y se ríen.

Der Männer Ernst, der Sieg und die Gefahren,
La severidad de los hombres, la victoria y los peligros,
Sie kommen aus Gebildetheit, und aus Gewahren,
Ellos son consecuencia de ser culto, y del cuidado,
Es geb’ ein Ziel; das Hohe von den Besten
Haya una meta; lo supremo de los mejores
Erkennt sich an dem Seyn, und schönen Überresten.
Se reconoce por el ser, y bellos vestigios.

Sie selber aber sind, wie Auserwählte,
Sin embargo ellos mismos son, como elegidos,
Von ihnen ist das Neue, das Erzählte,
De ellos es lo nuevo, lo narrado,
Die Wirklichkeit der Taten geht nicht unter,
La realidad de las acciones no se hunde,
Wie Sterne glänzen, giebts ein Leben groß und munter.
Así como estrellas brillan, hay una vida grande y animada.

Das Leben ist aus Thaten und verwegen,
La vida es de acciones y audaz,
Ein hohes Ziel, gehaltener’s Bewegen,
Una meta excelsa, movimiento más sosegado,
Der Gang und Schritt, doch Seeligkeit aus Tugend,
El andar y paso, pero bienaventuranza por virtud,
Und großer Ernst, und dennoch lautre Jugend.
Y gran seriedad, y sin embargo juventud acendrada.



Poesía última
Editorial elhiloĐariadna 2016

Edición y traducción:
M. G. Burello
Léonce W. Lupette

domingo, 6 de noviembre de 2016

"Falsificaciones" de Marco Denevi





Currículum

A menudo un dictador es un revolucionario que hizo carrera. A menudo un revolucionario es un burgués que no la hizo.


Erizo
El erizo era feo y lo sabía. Por eso vivía en sitios apartados, en matorrales sombríos, sin hablar con nadie, siempre solitario y taciturno, siempre triste, él,  que en realidad tenía un carácter alegre y gustaba de la compañía de los demás. Sólo se atrevía a salir a altas horas de la noche y, si entonces oía pasos, rápidamente erizaba sus púas y se convertía en una bola para ocultar su rubor.
Una vez alguien encontró una esfera híspida, ese tremendo alfiletero. En lugar de rociarlo con agua o arrojarle humo –como aconsejan los libros de zoología-, tomó una sarta de perlas, un racimo de uvas de cristal, piedras preciosas, o quizá falsas, cascabeles, dos o tres lentejuelas, varias luciérnagas, un dije de oro, flores de nácar y de terciopelo, mariposas artificiales, un coral, una pluma y un botón, y los fue enhebrando en cada una de las agujas del erizo, hasta transformar a aquella criatura desagradable en un animal fabuloso. 
Todos acudieron a contemplarlo. Según quién lo mirase, semejaba la corona de un emperador bizantino, un fragmento de la cola del Pájaro Roc o, si las luciérnagas se encendían, el fanal de una góndola empavesada para la fiesta del Bucentauro, o, si lo miraba algún envidioso, un bufón.
El erizo escuchaba las voces, las exclamaciones, los aplausos, y lloraba de felicidad. Pero no se atrevía a moverse por temor de que se le desprendiera aquel ropaje miliunanochesco. Así permaneció durante todo el verano. Cuando llegaron los primeros fríos, había muerto de hambre y de sed. Pero seguía hermoso.
La hormiga
Un día las hormigas, pueblo progresista, inventan el vegetal artificial. Es una papilla fría y con sabor a hojalata. Pero al menos las releva de la necesidad de salir fuera de los hormigueros en procura de vegetales naturales. Así se salvan del fuego, del veneno, de las nubes insecticidas. Como el número de las hormigas es una cifra que tiende constantemente a crecer, al cabo de un tiempo hay tantas hormigas bajo tierra que es preciso ampliar los hormigueros. Las galerías se expanden, se entrecruzan, terminan por confundirse en un solo Gran Hormiguero bajo la dirección de una sola Gran Hormiga. Por las dudas, las salidas al exterior son tapiadas a cal y canto. Se suceden las generaciones. Como nunca han franqueado los límites del Gran Hormiguero, incurren en el error de lógica de indentificarlo con el Gran Universo. Pero cierta vez una hormiga se extravía por unos corredores en ruinas, distingue una luz lejana, unos destellos, se aproxima y descubre una boca de salida cuya clausura se ha desmoronado. Con el corazón palpitante, la hormiga sale a la superficie de la tierra. Ve una mañana. Ve un jardín. Ve tallos, hojas, yemas, brotes, pétalos, estambres, rocío. Ve una rosa amarilla. Todos sus instintos despiertan bruscamente. Se abalanza sobre las plantas y empieza a talar, a cortar y a comer. Se da un atracón. Después, relamiéndose, decide volver al Gran Hormiguero con la noticia. Busca a sus hermanas, trata de explicarles lo que ha visto, grita: “Arriba…luz…jardín…hojas…verde…flores…” Las demás hormigas no comprenden una sola palabra de aquel lenguaje delirante, creen que la hormiga ha enloquecido y la matan.




Los animales en el arca

    Sí, Noé cumplió la orden divina y embarcó en el arca un macho y una hembra de cada especie animal. Pero durante los cuarenta días y las cuarenta noches del diluvio ¿qué sucedió? Las bestias ¿resistieron las tentaciones de la convivencia y del encierro forzoso? Los animales salvajes, las fieras de los bosques y de los desiertos ¿se sometieron a las reglas de la urbanidad? La compañía, dentro del mismo barco, de las eternas víctimas y de los eternos victimarios ¿no desataría ningún crimen? Estoy viendo al león, al oso y a la víbora mandar al otro mundo, de un zarpazo o de una mordedura, a un pobre animalito indefenso. ¿Y quiénes serían los más indefensos sino los más hermosos? Porque los hermosos no tienen otra protección que su belleza. ¿De qué les serviría la belleza en un navío colmado de pasajeros de todas clases, todos asustados y malhumorados, muchos de ellos asesinos profesionales, individuos de mal carácter y sujetos de avería? Sólo se salvarían los de piel más dura, los de carne menos apetecible, los erizados de púas, de cuernos, de garras y de picos, los que alojan el veneno, los que se ocultan en la sombra, los más feos y los más fuertes. Cuando al cabo del diluvio Noé descendió a tierra, repobló el mundo con los sobrevivientes. Pero las criaturas más hermosas, las más delicadas y gratuitas, los puros lujos con que Dios, en la embriaguez de la Creación, había adornado el planeta, aquellas criaturas al lado de las cuales el pavorreal y la gacela son horribles mamarrachos y la liebre una fiera sanguinaria, ay, aquellas criaturas no descendieron del arca de Noé.

Divina comedia

    Los réprobos alegaron que administrarles el castigo del Infierno y exigirles que simultáneamente se impongan a sí mismos la pena del arrepentimiento equivalía a sancionar dos veces el mismo pecado, a transgredir el non bis in ideni, y Dios les dio la razón. Además –decían– ¿qué objeto tiene arrepentirse si la condena es por toda la eternidad? Otra vez Dios estuvo de acuerdo. Ahora las almas de los réprobos se jactan de sus pecados y, a despecho de los tormentos a que están sometidas, encuentran que el Infierno es un lugar confortable. Pero Dios ya dio su palabra y no se puede retractar.