Do mayor comienza,
sin ninguna diferencia.
De quinta en quinta avanzará,
la séptima un semitono subirá.
Sol le agrega un Fa,
sostenido sonará.
Con Fa♯ por delante,
sigue el círculo, vibrante.
Re le suma un Do,
y ahora tenemos dos:
Fa♯ y Do♯,
acompañando la canción.
La le agrega un Sol,
y ya brillan tres al sol:
Fa♯, Do♯ y Sol♯,
¡que siga la función!
Mi incorpora un Re,
cuatro sostenidos se ven:
Fa♯, Do♯, Sol♯ y Re♯,
la séptima vuelve a ascender.
Si le agrega un La,
y cinco llevará:
Fa♯, Do♯, Sol♯, Re♯ y La♯.
Ninguno se quedará atrás.
Fa sostenido suma un Mi,
seis tenemos hasta aquí:
Fa♯, Do♯, Sol♯,
Re♯, La♯ y Mi♯.
Do sostenido agrega un Si,
los siete llegaron al fin:
Fa♯, Do♯, Sol♯,
Re♯, La♯, Mi♯ y Si♯.
Siete sostenidos,
¡no cabe uno más aquí!
---
Pero entonces, ¡qué ilusión!,
ocurre una transformación.
Do sostenido se viste
con traje de Re bemol.
Siete sostenidos eran,
cinco bemoles ahora son.
Y aunque cambiaron de traje,
no cambiaron de canción.
El círculo no se acaba,
solo cambia de tonada.
---
Re bemol tiene cinco,
vamos a recordar:
Si♭, Mi♭, La♭, Re♭ y Sol♭,
todos juntos sonarán.
Re bemol pierde el Sol♭,
que vuelve a ser natural.
La bemol se queda con cuatro:
Si♭, Mi♭, La♭ y Re♭.
¡Uno menos esta vez!
La bemol pierde el Re♭,
que natural vuelve a ser.
Mi bemol conserva tres:
Si♭, Mi♭ y La♭,
y seguimos otra vez.
Mi bemol pierde el La♭,
que natural quedará.
Si bemol conserva dos:
Si♭ y Mi♭,
¡qué sencilla combinación!
Si bemol pierde el Mi♭,
que natural vuelve a ser.
Fa mayor conserva un solo bemol:
Si♭, y ningún otro quedó.
Fa mayor pierde el Si♭,
que natural vuelve a ser.
Do mayor no tiene ninguno,
y el círculo se cierra otra vez.
Sin sostenidos,
sin bemoles,
sin disfraces
ni colores.
Pero al cerrarse, una vez más,
ya se prepara para empezar.
Y si Sol le agrega un Fa,
¡todo vuelve a comenzar!

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