Una pequeña lección de humildad nunca esta demás.
Escuché a un saxofonista tocar La Pantera Rosa en el Bar Británico y tuve un pensamiento tan rápido como equivocado.
"Qué fácil debe ser tocar eso."
No sé por qué lo pensé. Supongo que porque es una melodía que escuché infinidad de veces y la tengo completamente incorporada. Es de esas músicas que uno cree conocer de memoria.
Cuando se lo comenté a Neke, mi profesor de saxo, no me contradijo. Simplemente me desafió:
—Bueno... sacala.
Ahí empezó el problema.
Comprendí bastante rápido hasta qué punto había sido soberbio. La melodía no era, en absoluto, tan sencilla como imaginaba. Me llevó varias clases, mucho ensayo y bastante prueba y error hasta poder tocarla con cierta naturalidad.
Fue una buena lección.
No está bueno ser pedante cuando uno todavía está aprendiendo. Aunque, pensándolo bien, tampoco está bueno serlo cuando uno ya es un experto.
Pero ese ya es otro asunto.
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