sábado, 22 de agosto de 2026
Partitura de " Hava Naguila " para saxo alto
Escuché esta melodía muchísimas veces de chico. Era una de esas canciones que uno conocía sin saber muy bien de dónde venía, pero que inmediatamente remitía a una fiesta judía.
Ahora sé que **Hava Nagila** tiene su origen en un *nigún* jasídico, una de esas melodías que se cantaban muchas veces sin palabras. Con el tiempo salió de aquel mundo religioso, viajó, se transformó y terminó convirtiéndose en una de las músicas judías más reconocibles del mundo.
Aprender algo de música me permitió descubrir además lo sencilla que es su estructura. Y, curiosamente, entender esa sencillez no le quitó nada: al contrario, me hizo disfrutarla más. Hay algo fascinante en comprobar cómo con tan pocos elementos se puede construir una melodía capaz de sobrevivir generaciones y de provocar todavía las mismas ganas de acompañarla, cantarla o bailarla.
La melodía es bastante más antigua que la letra. Provenía de los jasidim de Sadigura, en la región de Bucovina —hoy parte de Ucrania—, y llegó a Jerusalén con miembros de esa comunidad. Allí el musicólogo **Abraham Zvi Idelsohn** la recogió y, en 1918, la adaptó y le agregó una letra en hebreo inspirada en los Salmos.
**Hava Nagila** significa, sencillamente, **“alegrémonos”**.
Y quizá buena parte de su secreto esté justamente ahí: una melodía sencilla, unas pocas palabras y una invitación que no necesita demasiadas explicaciones.
**Alegrémonos.**
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