domingo, 2 de diciembre de 2018

Juan Jose Saer (1937, Serodino Santa Fe , 2005 Paris)




Envío 

Sé que lo que mamá quiso decirme antes de morir era que
odiaba la vida. Odiamos la vida porque no puede vivirse. Y queremos
vivir porque sabemos que vamos a morir. Pero lo que tiene un núcleo
sólido —piedra, o hueso, algo compacto y tejido apretadamente, que
pueda pulirse y modificarse con un ritmo diferente al ritmo de lo que
pertenece a la muerte— no puede morir. La voz que escuchamos
sonar desde dentro es incomprensible, pero es la única voz, y no hay
más que eso, excepción hecha de las caras vagamente conocidas, y
de los soles y de los planetas. Me parece muy justo que mamá odiara
la vida. Pero pienso que si quiso decírmelo antes de morirse no estaba
tratando de hacerme una advertencia sino de pedirme una refutación.



final

8
del cuento "Sombras sobre vidrio esmerilado" del libro Unidad de Lugar
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