domingo, 21 de julio de 2013

Robert Lee Frost ( San Francisco 1874 - Boston 1963)




El camino que no tomé


Dos caminos se abrían en un bosque amarillo,
Y apenado por no poder seguir los dos
Siendo un solo paseante, me detuve un buen tiempo
Y contemplé  a uno hasta donde podía
Divisarlo entre medio de la ocre espesura;

Luego fui por el otro, que era también hermoso,
Y quizás poseía más derechos que aquel,
Porque la hierba más alta pedía un mayor uso;
Aunque a decir verdad, uno y otro mostraban
Mas o menos el mismo transito de pisadas.

Y a ambos esa mañana los cubrían las hojas,
Que ningún paso aun había ennegrecido.
¡Yo deje el primero para algún otro día!
Sabia, sin embargo, que un camino a otro lleva,
Y en el fondo dudaba que alguna vez volviera.
                                   
Seguiré contando esto, lo sé, con un suspiro,
En cualquier otro sitio, luego de largos siglos:
Dos caminos se abrían en un bosque ¿y yo?
Yo fui por donde había menos huellas humanas,
Y en eso , al fin, estriba toda la diferencia.

Traducido por Camila Evia. Publicado en la Revista Buenos Aires Poetry numero 2

The Road Not Taken


Two roads diverged in a yellow wood,
And sorry I could not travel both
And be one traveler, long I stood
And looked down one as far as I could
To where it bent in the undergrowth;
Then took the other, as just as fair,
And having perhaps the better claim,
Because it was grassy and wanted wear;
Though as for that the passing there
Had worn them really about the same,
And both that morning equally lay
In leaves no step had trodden black.
Oh, I kept the first for another day!
Yet knowing how way leads on to way,
I doubted if I should ever come back.
I shall be telling this with a sigh
Somewhere ages and ages hence:
Two roads diverged in a wood, and I—
I took the one less traveled by,
And that has made all the difference.



Fuego y Hielo

Unos dicen que el mundo terminará en fuego,
otros dicen que en hielo.
Por lo que he gustado del deseo,
estoy con los partidarios del fuego.
Pero si tuviera que sucumbir dos veces,
creo saber bastante acerca del odio
como para decir que en la destrucción el hielo
también es poderoso
Y bastaría.

version de E.L. Revol

Fire and Ice

Some say the world will end in fire,
Some say in ice.
From what I've tasted of desire
I hold with those who favor fire.
But if it had to perish twice,
I think I know enough of hate
To say that for destruction ice
Is also great
And would suffice.

Segando

No había en el bosque otro sonido, sólo uno,
el de mi larga guadaña susurrándole al suelo.
¿Qué le susurraba? Ni yo mismo lo sabía;
quizás algo sobre el calor del sol,
algo, quizás, sobre la falta de sonido–
y por eso susurraba en vez de hablar.
No era un sueño sobre el premio de horas ociosas,
o del oro fácil en la mano de un hada o elfo:
cualquier cosa que no fuera la verdad habría parecido muy débil
al amor serio que dispuso el valle en filas,
no sin tallos de flores con espinas débiles
(pálidas orquídeas), y asustó a una brillante serpiente verde.
El hecho es el sueño más dulce que el trabajo conoce.
Susurró mi larga guadaña y dejó el heno por hacer.


Traducido por Griselda Garcia

Mowing

There was never a sound beside the wood but one,
And that was my long scythe whispering to the ground.
What was it it whispered? I knew not well myself;
Perhaps it was something about the heat of the sun,
Something, perhaps, about the lack of sound—
And that was why it whispered and did not speak.
It was no dream of the gift of idle hours,
Or easy gold at the hand of fay or elf:
Anything more than the truth would have seemed too weak
To the earnest love that laid the swale in rows,
Not without feeble-pointed spikes of flowers
(Pale orchises), and scared a bright green snake.
The fact is the sweetest dream that labor knows.
My long scythe whispered and left the hay to make.


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