viernes, 1 de marzo de 2013

Zakaria Mohammed ( Nablus, Palestina, 1951)



Nunca quisiera ser
un árbol en la ladera:
El viento me destrozaría
La humedad arruinaría mis pulmones

Nunca quisiera ser
una roca en el barranco:
El sol desmoronaría mi memoria
La lluvia tajaría mi meñique

Quiero ser una mujer:
El dolor es el fruto de su amor
Con sus dientes ella corta
Lo que la ata a su hijo.




Suicidio



Las bolsas plásticas no tienen alas para volar
pero insisten en intentarlo

Volar es el sueño de todas las criaturas

Es el desespero, más que la esperanza, lo que empuja a estas bolsas alto
hacia el cielo
Ellas rellenan sus pulmones con aire como sapos
y saltan hacia el espacio

La mayoría caerá para ser atrapadas por plantas espinosas

"Déjame sola", llora la bolsa.
"Quiero morir. Quiero lanzarme desde la más alta construcción de Ramallah".

Pero la gente no deja de lanzar bolsas
Las lanzan como dados, viéndolas de reojo
Temiendo que aquellas que logren volar caigan pronto sobre sus cabezas
como cuervos suicidas.


Fósforos



Mis días son fósforos usados
Cada día tomo uno para escribir con su cabeza quemada una letra de mi nombre
y lo arrojo

Yo envidio a aquellos que tienen fósforos intactos en sus cajas
Atrapando el fuego en sus manos son capaces de amenazar al mundo
con un incendio.



El acuerdo



Dejamos al melocotonero muerto
yacer en nuestro jardín
Plantamos una enredadera
para que creciese alrededor de su tronco
Pronto cada centímetro del árbol
se cubrió de hojas
Ahora nuestro melocotonero es verde
incluso en invierno

Este es el acuerdo:
la muerte obtiene la raíz y el fruto
y nosotros obtenemos el premio
de estas falsas hojas verdes

Dolor

Mi dolor es un cántaro
sobre una mesa
No tengo el bastón
para romperlo

Traduccion de G. Leogena
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